domingo, 7 de febrero de 2010
Realmente bella
Sexo, cafeína, frío y fantasía.
Soy un híbrido por cadenas maniatado. ¡Mírame! Yo no soy ningún héroe, chica, y la única redención que puedo ofrecerte está bajo mi sucia y temblorosa pluma.
No me gusta tu grácil caminar, me asusta. Podrías atravesar un mar de cristales sin hacer un solo ruido, pero tengo ojos para verte llegar.
Tu vestido, fino y transparente, se mueve danzando al son de los golpes de viento que tu cuerpo acarician. La tersa y morena piel que escondes me deslumbra y me atrae. Aún busco la forma de arrancarte la ropa y abrazarte sin partirte en dos, aunque ni siquiera de ese modo perderías tu insinuante sonrisa, ¿verdad?
¡Deja de mirarme! Pero bésame, te lo suplico…
Tus mojados y rojos labios provocan el libertinaje de mis latidos, la insubordinación de mi piel, el levantamiento de mis vergüenzas, mis ansias de fundirte en mi cuerpo, de hacerte mía.
Y tu mirada… ojos cristalinos y afilados que atraviesan todo mi cuerpo para clavarse en mi alma y elevarla al séptimo cielo. Azotas mis entrañas y me llamas con cada vez más fuerza para ver cómo desfallezco, débil e implorante, ante tus pulidos zapatos de tacón.
No me provoques, chica, te lo ruego. Tengo otros planes para mi condenada y corta vida.
¡Deja de mirarme! Pero bésame, te lo suplico…
domingo, 17 de enero de 2010
La obra y el poeta.
No tiene boca, pero sueña con el más dulce de los besos. Un susurro, una caricia tal vez.
Su sangre vibra al roce de su piel, al son de sus tercos latidos, en frágil y caótica armonía.
Es un cuerpo de mujer, la víspera del desencuentro en la letanía de sus elegantes y sugerentes pasos de papel.
- “Ahora sueña. ¿Sabes con quién?
- “No podría saberlo”
- “Sueña contigo. Dime, ¿qué sería de ti si dejara de soñar?”…..
…..Y con las sombras que toma por ropajes, teje al mismo tiempo la cautividad de un infausto sentimiento que vuelve para cantar y poder así disimular los bostezos más amargos.
“Abrázame y toma mi cuerpo impuro, abrázame tan fuerte que sólo seamos uno”
lunes, 16 de noviembre de 2009
Quid pro quo
Y aquí vengo de nuevo, llorando como un niño, a tiritar bajo vuestro infinito perdón.
Dulces e incansables luchadores que afrontáis el destino que un día a sabiendas sellasteis, alojadme en vuestro pecho una vez más y dejad que os pague con el reconocimiento de mi terca ignorancia, de mi necia rebeldía, de mi vano intento de espolear a un viento tan lejano y tan lleno de vanas ilusiones.
Mentiría si dijese que jamás podré devolver tanto regalo, pues en mis manos está hacerlo.
Mi nombre llenará vuestras bocas y vuestros ojos siempre mirarán al cielo, pues la vida entera os debo.
No olvidéis que me jurasteis un abrazo eterno,
no olvidéis que soy carne de vuestras carnes,
no olvidéis la sangre que por mis venas corre.
Por favor, no olvidéis vuestro sino de seguir siendo mis padres.
lunes, 5 de octubre de 2009
Ya empieza
Maleantes del tintero, escribid. Escribid y dificultad mi camino, malditos. Juro que podré con todos.
Mi pluma no entiende de rimas ni métrica, está cansada y apenas ha empezado a andar, pero se nutre de mi aliento y comparte mi anhelante deseo de ser inmortal.
Un sinuoso camino, lleno de curvas, humo y vigilia, se presenta como el más fiel compañero del resto de sus días. No habrá final, tan sólo una larga y brillante estela de viento que podréis contemplar y, después, descubrir anonadados que alguien venció al tiempo.
Joven promesa, firme juramento, sobre sus hombros mi mano no tiembla.
La famélica legión espera...
lunes, 27 de julio de 2009
Bufón de los 44 mares
Bohemio, pero feroz bucanero. Buscaba desesperadamente una isla donde naufragar tras surcar 44 mares y otros 13 más.
Tal era su afán por llegar que su mapa, harto de ser doblado, desdoblado, leído y arrugado, lo traicionó.
El timón se sublevó, el ron se derramó y su barco ya no lo quería. Dando tumbos lo arrojó al agua y él, confundido y destrozado, comenzó a llorar.
Desde entonces flota a la deriva en un río de lágrimas que fluye por el inmenso mar. Un mar de dudas y locura. “Como si hubiera donde hacerse fuerte…”, decía.
De boca en boca va su historia, entre piratas y sirenas. Dicen que, a pesar de su enorme pena e interminable tormento, es inevitable reírse de él.
“No me importa que me miren, se que en el fondo soy un bufón”, repetía. Después, seguía llorando a la deriva.
Tal vez algún día encuentre una isla donde naufragar…
Hoy llueven palabras
Hoy llueven palabras. Caen sobre mi cara y después huyen, crepitando como cien palomas, para refrescar alguna desdibujada sonrisa que anda sin dueño y en letargo.
Maldita lluvia…
Tal vez mañana lluevan frases empapadas de alcohol. Tal vez sólo sea alcohol, pero lloverá. De eso estoy seguro.
La arrogancia dandi del orgullo, aquélla frágil dignidad que decide ser fuerte.
¿Por qué ahora?
La aurora tirita a mi paso. El color está prohibido por aquellos parajes. Mi barco de cristal se tambalea a merced de las oscuras olas y el viento juega conmigo.
No es divertido, déjame en paz.
Lo aspiro y abrasa mis pulmones, que arden de un deseo eterno y culpable. Ahora puedo ver su boca, donde el amor se pavonea, respiradero de mi alma. ¡Ay! Peligroso perfume, sutil y traicionero.
Podría pelear, gritar, llorar, correr, morder…Pero parece que ha dejado de llover.
domingo, 26 de julio de 2009
A un metro de su abrazo
Es un rechinar de dientes, es un “quiéreme como sea”.
Un canto al desencanto, un nudo en el pecho, el despuntar del alba en la punta de los dedos.
Él la acarició y susurró en su oído, ella se contentó con sentir su aliento y, agarrados por la mirada, comenzaron a desnudarse. Primero el caparazón, después el sentimiento.
“Quiéreme como sea”, repitió. Pero ella sólo quería ya su aliento.
